El Gobierno ya negocia una “compensación” con los gobernadores por el capítulo fiscal de la reforma laboral


Con miras al debate de la reforma laboral de febrero próximo, el Gobierno acelera las negociaciones con los gobernadores “aliados” y evalúa otorgar una “compensación” a cambio de la pérdida de recursos que gatillaría en las provincias el capítulo fiscal de la normativa, al tiempo que reactiva su mesa política para intentar coordinar las acciones que aseguren los votos en primer término en el Senado y luego en la Cámara baja.
En este contexto, el jefe de gabinete, Manuel Adorni, convocó para este viernes a una reunión al ministro del Interior, Diego Santilli, a la senadora Patricia Bullrich, jefa del bloque de LLA en la Cámara alta, al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem y al operador político de Karina Milei, Lule Menem. Se trata, a la postre, del regreso de la mesa política del Ejecutivo tras el breve receso veraniego que se tomó la mayor parte de los funcionarios.
El objetivo es ir dialogando sobre las negociaciones en marcha para tratar de aprobar la denominada modernización laboral. Santilli ha seguido desempeñando el rol de emisario del Ejecutivo en las provincias, este lunes estuvo en Chaco con el gobernador Leandro Zdero, ha planteado internamente las dudas que han generado en los gobernadores los artículos del proyecto que buscan realizar cambios tributarios, como las modificaciones en el impuesto a las Ganancias.
Las quejas de los mandatarios provinciales se relacionan en que en un contexto de un fuerte recorte de las partidas de Nación a las provincias, una merma en la recaudación no haría otra cosa que complicar a las alicaídas arcas provinciales. En las provincias estiman que la baja en la alícuota de Ganancias para las empresas provocaría una caída en la recaudación cercana a los 3 billones de pesos, que son coparticipables. Es por eso que el oficialismo negocia una “compensación” con los mandatarios provinciales a fin de garantizarse en el Parlamento el voto de los legisladores que les responden.
En el Gobierno intentaron tranquilizar a los mandatarios con que esa pérdida ocasional sería compensada una vez aprobada la reforma, con la esperada formalización del empleo privado y la mejora de la actividad. Un mensaje esperanzador que, por ahora, no captó la atención de los caciques provinciales preocupados por el rojo en la recaudación tributaria. “Mas allá de las dudas, los gobernadores (aliados) son pro-reforma”, se envalentonan en la Casa Rosada.
Se espera que la última semana de enero Javier Milei convoque a sesiones extraordinarias del Congreso a partir del 2 de febrero hasta fines de ese mes. En primer término se discutirá en el Senado y a mediados de mes llegaría a la Cámara Baja.
Es por eso que Bullrich ya habilitó en el Senado la actuación de una “comisión técnica” para comenzar a debatir el dictamen que se aprobó en comisión en diciembre. La idea es llegar al recinto con el proyecto con el consenso suficiente para darle una rápida media sanción.
Mientras tanto, Santilli continúa su recorrida por los distritos. La semana pasada visitó a “Nacho” Torres en Chubut y este lunes mantuvo un encuentro con el gobernador chaqueño Zdero. Durante la reunión se conversó sobre la reforma laboral y la necesidad de contar con una normativa que facilite la creación de empleo y acompañe el desarrollo productivo de las provincias.
“No creo que ningún gobernador pueda estar en contra de una reforma laboral en la Argentina. Esta reforma va a ser muy importante para las provincias. Va a dinamizar sectores claves: energía, minería, agro, industria del conocimiento y generar nuevos empleos”, expresó desde la provincia norteña el propio Santilli.
En tanto, Zdero remarcó que “si miramos la reforma laboral y hacia dónde quiere ir el país, que es bajar el riesgo país y equilibrio fiscal, sinceramente estamos en sintonía. Aportar a una nueva ley laboral es importante porque las recetas del pasado nos llevan a los mismos resultados de siempre”.
Este martes, en tanto, el ministro del Interior recibirá en su despacho de la planta baja de la Casa Rosada al mandatario pampeano, Sergio Ziliotto, un dirigente peronista que no ha clausurado su diálogo con el Ejecutivo, convirtiéndose en una suerte de “aliado táctico” del oficialismo.
Fuente: www.clarin.com



